¿Pueden los seres de la especie humana, competir sin asesinarse? ¿Es posible la existencia de los humanos en paz, en solidaridad, en respeto; sin odios, sin complejos de superioridades que derivan en explotaciones, genocidios, crueldades sin nombre?
Cuando se ve en los campos de fútbol, a humanos de diferentes razas, puras y en proceso de combinaciones sin límites; de tantas diferentes nacionalidades, variantes culturales, competir bajo el poder del reglamento de ese deporte; disputándose un objeto de bella forma y colores, simplemente para demostrar quien es más hábil que el otro, como individuos, como grupos, y no salir muertos en esa lucha de talento y física; y que todo aquello se detiene por un momento, con diferentes expresiones en los rostros; alegrías en unos, tristezas y preocupaciones, hasta disgustos, en otros; para variar esas emociones ,de un lado a otros, hasta un pitazo final; cuando por un momento, abstraído de las emociones, se ve de otra manera aquellos humanos y se recuerda la historia, se recuerda las noticias leídas en la mañana sobre genocidios, muertes de niños huyendo de sus países…en la mente se forma un pensamiento y en el corazón un deseo: vivir en paz; porque el fútbol demuestra su posibilidad.
Ω

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