Otra leyenda que el tiempo se lleva. Uno de la temible “Naranja Mecánica”; los que frenaron en aquel campeonato a los semidioses de fútbol brasileño.
En toda actividad humana, considerada como espectáculo, siempre está formada esencialmente por actores y espectadores. Los espectadores llegan a conocer, a apreciar a sus actores favoritos, de los cuales se vuelven sus ‘fans’; a través del tiempo.
Es el caso de fútbol, cuya característica como espectáculo, es la enorme cantidad de persona que pueden reunir en un recinto, de los diferentes estratos sociales; en todo el planeta; produciendo sentimientos, emociones hasta muy profundos, en adultos serenos; en jóvenes, hombres o mujeres, en niños. Hay organización por simpatías, alrededor de los clubes; y especialmente por sus camisetas nacionales; donde la máxima actitud, está cuando la selecciones de sus patrias se enfrentan; hay asuntos de honor.
Siendo esto así, la actual generación que maneja al mundo, tiene entre sus recuerdos a nombres de jugadores y nacionalidades que deslumbraron a los aficionados por sus talentos para este deporte, no sólo de talento, sino también de inteligencias.
Poco a poco, las estrellas del pasado empiezan a apagarse en el cielo del fútbol. Hoy es el gran Cruyff. Hasta siempre, genio del balón de Holanda y del mundo; desde la tierra Sudamericana.
Ω


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