Este es el único tipo de enfrentamiento que debería haber eternamente entre humanos. Sin muertos, tal vez algo magullados; sin huérfanos por su causa; con alegrías, hasta euforias; con tristezas, hasta lágrimas; pero todo ello en ciclos alternantes.
No importa llorar hoy, si sé que reiré mañana; que importa carcajear hoy, si sé que tendré que soportar sinsabores adelante, que no serán, que no deben ser en sociedad, permanentes.
Ω
