El gallo palomo
Cuando era yo muy niño aun recuerdo,
Que a mi padre un huevo regalaron,
Si no la cuento la historia pierdo,
Y nadie sabrá las cosas que pasaron.
Era un pequeño huevo, de los gallos que peleaban,
Tan pequeño como de paloma,
Qué hacer con él, todos pensaban,
Todo menos que alguien se lo coma.
De pronto mi madre en broma algo dijo,
Que sus palomas incubarlo podrían,
Que si nace sería un extraño hijo,
Que extrañas madres serían.
Sin más pensarlo así se hizo,
Pasaron los días y todos lo olvidaron,
Pero fue como natura quiso,
Hasta que unos ruidos del palomar
llegaron.
Corrimos todos a ver que sucedía,
Un palomo peleaba con la paloma que
incubaba,
Sin saber de la razón que había,
Quisimos saber qué es lo que pasaba.
Entre
picotazos y aletazos se podía oír,
Un piar que no era de pichones,
Y vimos del nido tembloroso aun, salir,
Un polluelo escapando de los picotones.
Por haber nacido entre palomas, de
nombre palomo se le puso,
Mascota preferida, se le crió con mucho
cuidado,
Y aunque en el palomar fue un intruso,
Creció fuerte y Valiente como se había
esperado.
Qué hacer con él era ahora el gran
problema,
Un tío que nos visitaba dio una opinión.
Ya que parecía un gallo de buena yema,
Él podría en las peleas ser un gran
campeón.
Fue bien entrenado este emplumado
gladiador,
El experto tío fue el representante,
¡Qué estampa! ¡Qué color! ¡Era todo un
gran señor!
¡En coro se decía al verlo caminar: qué
arrogante!
Pelea tras pelea él ganaba,
Con sus triunfos había buen dinero,
Más cada vez más herido llegaba,
Pero palomo seguía luchando, como
medieval caballero.
Al verlo así, en mi alma de niño algo
presentía,
No quería que el volviera a la pelea,
Más el dinero siempre se quería,
En esta vida es lo más que se desea.
Cada domingo de triunfo en la casa había
alegría,
Que había vuelto a ganar lo sabía por
eso,
Más no quería verlo, a su lado ya no
estaría,
Estando a solas era un viernes, acaricié su herido pecho y le di
un beso.
Recuerdo que fue un domingo de enero,
Mucho dinero en esa pelea había,
Reclamé: ¡Es viejo, ya no es ligero!
A sabiendas que nadie escucharía.
La tarde de ese domingo, desde mi cuarto
ya no escuchaba,
De los triunfos la loca algarabía.
Toda la casa en sepulcral silencio
estaba,
Que no vería más a mi gallo, eso sabía.
W
El Sueño del Huérfano
En un gran parque de juegos, un huérfano
veía,
Una madre que a sus hijos hacía jugar,
Y sin querer él también sentía,
La alegría que había en aquel lugar.
Más cuando al irse aquella familia
saltando,
Volviose en soledad a sentir,
Hasta en el parque, él solo iba
quedando,
Lentamente del lugar, empezó a salir.
Por un instante creyó saber lo que era
la alegría,
¿Por qué no tengo una mamá?, se dijo:
“Con una madre qué feliz sería,
No viviría en un escondrijo”.
Por las largas calles caminando
lentamente,
Veía a otros niños bien vestidos,
Muy contenta parecía esa gente,
Palabras alegres, llegaban claramente a
sus oídos.
La tarde se va haciendo cada vez más fría,
El comedor popular, que le regalaba
comida, lo han cerrado,
Algunas sobras, siquiera a veces comía,
El que no tiene una madre, siempre queda
abandonado.
Ya en el escondrijo, por varios días sin
haber comido,
Quisiera tener un largo sueño se dijo:
“¿Dónde estás madre, para dejarme solo
en el mundo me has traído?”...
Entre sueños escuchó:”Esta noche estarás
conmigo querido hijo”.
Nunca más oscura fue la noche aquella,
La luz de la mañana su carita le
alumbraba,
En su pequeña boca una sonrisa bella,
Entre harapos, rígido y frío su
cuerpecillo estaba.
W
Canta un Jilguero
Canta un jilguero,
En el gran maizal;
Trinos tan bellos,
Que hacen alegrar.
Madura el grano,
El sol de verano;
Y buena cosecha,
El campo dará.
Canta un jilguero,
En el gran maizal;
Trinos tan bellos,
Que hacen alegrar.
W


