Con tanta razón alguien decía:
“Sólo valoramos, lo que para siempre hemos perdido”,
Viendo a unos niños con su madre sentía,
Que nunca amé a la mía, como era debido.
Con qué rapidez pasa el tiempo insensible,
Crecemos, volvemos a casa, ya no está ella,
Aun siento en mi mejilla, ahora su beso invisible,
Ella sabía, que así, para siempre dejaba su huella.
Por qué no he de reprochar a la vida, mala planificadora,
Por qué ya sólo en sueños puedo verla,
Dónde está aquella muchacha de voz sonora,
Dónde aquella que para mí, brillaba como una perla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario