“Quisiera, que cuando en ensueños…”
De Thomas Albert
Quisiera, que cuando en ensueños, yo hacia ti vuele,
Buscando en tus serenos sueños, lentamente entrar,
en ellos yo por ti, todo mi amor revele,
y complacida tú lo dejaras, para siempre quedar.
Besar tus dormidos labios con ternura,
Que haga de tu pecho un suspiro dar,
Ver claramente
en tu habitación oscura,
Una sonrisa en tu boca, junto con un suspirar.
Qué feliz sería por el beso robado,
Que tranquila tú sigas dormida,
En tu boca una sonrisa por el beso dejado,
Desear que la fantasía, en realidad fuera convertida.
Contemplarte parado al lado de tu cama,
oír claramente que en sueños dices mi nombre,
sentir entonces que el corazón se inflama,
no podría entonces ser más feliz un hombre.
Silencioso entonces iría hasta un rincón,
Callado, hasta el alba te contemplaría,
Lleno de esperanzas mi ingenuo corazón,
Sólo entonces recién de tu lado yo me iría.
Ω
"Canta un gallo en la mañana"
De Thomas Albert
Canta un gallo en la mañana
canta, canta sin cesar;
luego se oye a las gallinas,
en alegre cacarear.
Han pasado veintiún días,
una de ellas se puso a anidar,
ya tendrás lo que querías,
oiremos muchos piar.
Va saliendo la gallina,
con diez pollos y uno más,
orgullosa ella camina,
qué arrogante pensarás.
Ω
"En las flores de la tunas"
De Thomas Albert
En las flores de las tunas
veinte abejas,
Amarillo polen y néctares
recogen,
—Para verlas lo que haces
dejas—,
Sin apuro ellas lentas los
escogen.
Cada flor se volverá una
tuna,
Y los dulces frutos ya
maduros,
De las verdes paletas no
quedará ni una,
Estaremos de eso
bien seguros.
No tienen apuro en su
trabajo,
Van y vienen lentamente,
Ya están arriba, ya están
abajo,
Una flor acá, allá la
siguiente.
Veinte abejas en las flores
de la tunas,
Sin saberlo van calmando mi
alma,
Ajenas a las luchas por
fortunas,
Van dejando a quien las
mira cuánta calma.
Ω