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domingo, 9 de noviembre de 2014

"Quisiera que cuando en ensueños..."


“Quisiera, que cuando en ensueños…”
De Thomas Albert

Quisiera, que cuando en ensueños, yo hacia ti vuele,
Buscando en tus serenos sueños, lentamente entrar,
en ellos yo por ti, todo mi amor revele,
y complacida tú lo dejaras, para siempre quedar.

Besar tus dormidos labios con ternura,
Que haga de tu pecho un suspiro dar,
Ver  claramente en tu habitación oscura,
Una sonrisa en tu boca, junto con un suspirar.

Qué feliz sería por el beso robado,
Que tranquila tú sigas dormida,
En tu boca una sonrisa por el beso dejado,
Desear que la fantasía, en realidad fuera convertida.

Contemplarte parado al lado de tu cama,
oír claramente que en sueños dices mi nombre,
sentir entonces que el corazón se inflama,
no podría entonces ser más feliz un hombre.

Silencioso entonces iría hasta un rincón,
Callado, hasta el alba te contemplaría,
Lleno de esperanzas mi ingenuo corazón,
Sólo entonces  recién de tu lado yo me iría.


"Canta un gallo en la mañana"
De Thomas Albert

Canta un gallo en la mañana
canta, canta sin cesar;
luego se oye a las gallinas,
en alegre cacarear.

Han pasado veintiún días,
una de ellas se puso a anidar,
ya tendrás lo que querías,
oiremos muchos  piar.

Va saliendo la gallina,
con diez pollos y uno más,
orgullosa ella camina,
qué arrogante pensarás.

"En las flores de la tunas"
De Thomas Albert

En las flores de las tunas veinte abejas,
Amarillo polen y néctares recogen,
—Para verlas lo que haces dejas—,
Sin apuro ellas lentas los escogen.

Cada flor se volverá una tuna,
Y los dulces frutos ya maduros,
De las verdes paletas no quedará ni una,
Estaremos  de eso  bien seguros.

No tienen apuro en su trabajo,
Van y vienen lentamente,
Ya están arriba, ya están abajo,
Una flor acá, allá la siguiente.

Veinte abejas en las flores de la tunas,
Sin saberlo van calmando mi alma,
Ajenas a las luchas por fortunas,
Van dejando a quien las mira cuánta calma.