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domingo, 19 de octubre de 2014

Tres Poemas

Cuando estoy para olvidarte
de Thomas Albert

Cuando estoy para olvidarte,
siempre algo me recuerda a ti;
más no estás, para hablarte,
pero por amarte, ingenuo fui.

En otoño, en las hojas pardas,
veo de tus grandes ojos el color,
aquellas miradas tan gallardas,
que aun remecen mi interior.

Cómo puede un sentimiento ser eterno,
por qué es más indeleble el dolor,
por qué es fugaz lo tierno,
por qué la pena es siempre mayor.

La primera impresión siempre es eterna,
se queda en un lugar inamovible,
desde allí, nuestra vida gobierna,
por eso olvidar es imposible.



La Hoja Seca
de Thomas Albert

Día a día iba perdiendo,
El verde color que una hoja tenía,
Era extraña la sensación que iba sintiendo,
Ya no estaba la verde luz que ella exhibía.

Verdes en el macetero estaban sus hermanas,
Más jóvenes, alguna recién nacida,
Era verde, hacía sólo unas semanas,
Ahora entre ellas yacía escondida.

No  por falta de agua se extinguía,
Arrugada, amarillenta, marchita,
Encogida tan triste parecía,
Dónde está, ella que era tan bonita.

¿Es sólo misterio la vida?
¿Dulce al comienzo, amargo al final?
Opaca o encendida,
El final siempre es fatal.


Una tórtola grisácea
de Thomas Albert

Una tórtola grisácea,
Tiene un nido allá en la higuera,
Lo ha tejido con tanta gracia,
Que destaca en primavera.

Entre las verdes hojas escondido,
Entre los higos que ya crecen,
Qué cuidado al crearlo ha tenido,
A incubar los huevos, estos nidos favorecen.

Tal vez la tórtola sea primeriza,
Como nuevo es el grácil nido,
Hasta sus plumas color ceniza,
Todo ello en el árbol está escondido.

Siempre el fenómeno me maravilla,
Existirán seres que no había,
La vida de tantas formas brilla,
Aburrida la vida, sin ellas sería.

Un tórtola grisácea y diligente,
Tiene en mi higuera un bello nido,
Unos días más y finalmente,
Que han nacido los polluelos, lo dirá un sonido.