martes, 23 de diciembre de 2014

“Va una joven con cara preocupada”



“Va una joven con cara preocupada”
de Thomas Albert

Va una joven con cara preocupada,
me pregunto qué problemas ella tiene,
lenta camina, lejos la mirada,
sin mirar que la gente va y viene.

Los niños y los jóvenes no deberían ser infelices,
los problemas deberían ser para los viejos,
pues las penas dejan en el alma cicatrices,
en el cerebro profundos complejos.

Desde la banca del parque aun puedo ver,
allá lejos a la joven caminando,
cuántas cosas en su alma puede tener,
sin que nadie la esté ayudando.

Más también se oye la risa de un niño,
con su perro en el parque está jugando,
comparte su alimento con él con cariño,
mientras el insensible  mundo sigue girando.



“Un potente canto de gorrión”
de Thomas Albert

Un potente canto de gorrión,
va llenando la frescura de la tarde,
pareciera que dijera: ´¡ soy campeón,
mi canto no es sólo  un simple alarde !´

En un poste de la luz está posado,
canta varias veces con confianza,
luego hasta el techo de la casa ha volado,
mientras la oscuridad de la tarde, lenta avanza.

Hace rato que el gorrión no canta,
oscuro todo, llegó la noche,
pienso: ´ se cansó de la garganta,
de sus bellos trinos hizo derroche ´.

Más callado al árbol del gran patio ha llegado,
va buscando entre las ramas dónde dormir,
silencioso ahora todo ha quedado,
en mi alma, soledad empiezo a sentir.


“A quién le importa el hambre de tu boca”
de Thomas Albert

A quién le importa el hambre de tu boca,
a quién le importa que vivas en soledad,
una vida feliz no a todos toca,
si ser indiferente, para el humano no es maldad.

Tus padres, tu familia hace tiempo que se fueron,
al lugar donde no hay penas ni felicidad,
de la vida sólo indiferencia recibieron,
donde son sólo palabras, eso de hermandad.

Más quién pequeña niña sabrá de ti,
un gran sueño desearás también tener,
dirás: ‘madre sólo pude llegar hasta aquí’,
‘padre: pronto te volveré a ver’.


“Lleva un pobre con dignidad su pobreza”
de Thomas Albert

Lleva un pobre con dignidad su pobreza,
no es mendigo, es como tantos un obrero,
jamás sabrá lo que es la riqueza,
nunca a él le sobrará el dinero.

Más sin saberlo es rico él también,
porque la felicidad no es privilegio,
todo  en la vida es un vaivén,
y el ser feliz no es sacrilegio.

Por eso en su propio mundo y sin querer,
cuando ensueña sin importar dónde está,
leve sonrisa se le puede ver,
quizás sueña que mejores días él tendrá.

No le importa su humilde vestir,
sólo cumplir con el poco trabajo que encuentre,
cuando vuelva  a casa quiere sentir,
que risas le reciban cuando él entre.

Eso  en su rostro leerse parece,
mientras también espera el transporte,
inmóvil junto a otros permanece,
los seres queridos, hacen que la dura vida se soporte.




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