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miércoles, 3 de junio de 2015

“Un anciano lentamente”




“Un anciano lentamente”

Un anciano lentamente,
por las calles su vejez arrastraba,
su boca sonreía dulcemente,
huella invisible en su camino dejaba.

A dónde vas ahora anciano ya sin metas,
recuerdos sólo tienes en la mente, en el corazón,
más aun tú caminas, a la vida retas,
por eso en tu sonrisa, pareces burlón.

Ya de lejos te veo en tu andar,
te detienes, respiras, y sigues tu camino,
curioso quisiera, saber tu soñar,
tal vez te burles, hasta del propio destino.

La naturaleza nos muestra lo que es la vida,
la paradoja de la hoja seca, muerta,
la verde, llena de vida aun a la rama prendida,
más el final eterno, es el de la que está ya yerta.



viernes, 3 de abril de 2015

Tabaco Silvestre



Tabaco Silvestre

Ya florece el tabaco silvestre,
Sus pequeñas flores amarillas van formando,
En aquel huerto algo campestre,
Polen y néctar que a las abejas van llamando.

Pronto picaflores, las revolotearán,
Y algunos en sus ramas vacilantes,
Nidos de algodón harán,
Delicados, todos semejantes.

Allí un picaflor de larga cola,
Toma néctar en el aire suspendido,
Dejará sin líquido la corola,
Pero el buche quedará agradecido.

No importa por qué el tabaco silvestre existe,
Hasta a las aves sirven sus semillas,
Pequeños gránulos como alpiste,
Todo producido en esas flores amarillas.

Flor de tabaco silvestre, no eres una orquídea,
Ni una rosa, ni un brillante tulipán,
No eres de nadie la envidia,
Más tienes un encanto, que pocos sabrán.


martes, 23 de diciembre de 2014

“Va una joven con cara preocupada”



“Va una joven con cara preocupada”
de Thomas Albert

Va una joven con cara preocupada,
me pregunto qué problemas ella tiene,
lenta camina, lejos la mirada,
sin mirar que la gente va y viene.

Los niños y los jóvenes no deberían ser infelices,
los problemas deberían ser para los viejos,
pues las penas dejan en el alma cicatrices,
en el cerebro profundos complejos.

Desde la banca del parque aun puedo ver,
allá lejos a la joven caminando,
cuántas cosas en su alma puede tener,
sin que nadie la esté ayudando.

Más también se oye la risa de un niño,
con su perro en el parque está jugando,
comparte su alimento con él con cariño,
mientras el insensible  mundo sigue girando.



“Un potente canto de gorrión”
de Thomas Albert

Un potente canto de gorrión,
va llenando la frescura de la tarde,
pareciera que dijera: ´¡ soy campeón,
mi canto no es sólo  un simple alarde !´

En un poste de la luz está posado,
canta varias veces con confianza,
luego hasta el techo de la casa ha volado,
mientras la oscuridad de la tarde, lenta avanza.

Hace rato que el gorrión no canta,
oscuro todo, llegó la noche,
pienso: ´ se cansó de la garganta,
de sus bellos trinos hizo derroche ´.

Más callado al árbol del gran patio ha llegado,
va buscando entre las ramas dónde dormir,
silencioso ahora todo ha quedado,
en mi alma, soledad empiezo a sentir.


“A quién le importa el hambre de tu boca”
de Thomas Albert

A quién le importa el hambre de tu boca,
a quién le importa que vivas en soledad,
una vida feliz no a todos toca,
si ser indiferente, para el humano no es maldad.

Tus padres, tu familia hace tiempo que se fueron,
al lugar donde no hay penas ni felicidad,
de la vida sólo indiferencia recibieron,
donde son sólo palabras, eso de hermandad.

Más quién pequeña niña sabrá de ti,
un gran sueño desearás también tener,
dirás: ‘madre sólo pude llegar hasta aquí’,
‘padre: pronto te volveré a ver’.


“Lleva un pobre con dignidad su pobreza”
de Thomas Albert

Lleva un pobre con dignidad su pobreza,
no es mendigo, es como tantos un obrero,
jamás sabrá lo que es la riqueza,
nunca a él le sobrará el dinero.

Más sin saberlo es rico él también,
porque la felicidad no es privilegio,
todo  en la vida es un vaivén,
y el ser feliz no es sacrilegio.

Por eso en su propio mundo y sin querer,
cuando ensueña sin importar dónde está,
leve sonrisa se le puede ver,
quizás sueña que mejores días él tendrá.

No le importa su humilde vestir,
sólo cumplir con el poco trabajo que encuentre,
cuando vuelva  a casa quiere sentir,
que risas le reciban cuando él entre.

Eso  en su rostro leerse parece,
mientras también espera el transporte,
inmóvil junto a otros permanece,
los seres queridos, hacen que la dura vida se soporte.




lunes, 3 de noviembre de 2014

"Mariposa Negra"

“Mariposa Negra”
De Thomas Albert

Mariposa hermosa, de alas transparentes,
que aun volar, por joven no sabía,
los sentimientos mundanos, en ti aun ausentes,
por conocerte, mi serena paz perdía.

Tu inocencia como de blanca mariposa,
por el complejo mundo caminaría,
al final hay más tristezas para la más hermosa,
algún alma cerca de ti, también sufriría.

El tiempo a los árboles siempre le cambia las hojas,
lo que había en un lugar, ya no está,
en la vida verás, que ya no siempre te sonrojas,
lo ahora terso, marchito, en cercana mañana será.

Cuántas ilusiones tenemos en la vida,
cuánto un hombre la mano de una joven busca,
cuánto anhela un alma ser querida,
cuánta esperanza, más la vida todo lo ofusca.

Convertida en mujer empezaste a caminar por la vida,
no sabías sobre que jardines volar,
al final terminaste perdida,
y perdido el que se equivocó al amar.



“En la soledad de la alameda”
De Thomas Albert

Cuando el valle, luego de largo día, duerme sereno,
la luz de la luna,  entre grises nubes alumbra las calles,
en mi alma recuerdos desencadeno,
que desfilan hasta en últimos detalles.

Cuando estoy así, busco la soledad de la alameda,
busco la invisible brisa que el rostro acaricia,
para borrar lo que pasó allí, el  recuerdo triste que en mi alma queda,
cuando al ver a alguien parecida, el pasado lo reinicia.

Me agrada la brisa que el cabello ondula,
sentirla en el rostro como un beso,
a sabiendas que en realidad eso estimula,
y que al pasado por eso yo regreso.

Sé que eso siento en la alameda cuando vuelvo a ella,
por qué no evitar el recuerdo que hace daño,
más cómo olvidarla, si me amó siendo joven, siendo  bella,
por eso en la alameda, el recuerdo con botella de pisco lo acompaño.




“De mi gato he aprendido”
De Thomas Albert

De mi gato he aprendido,
el cómo ser muy responsable,
todo el día en su cama él ha dormido,
y en las noches, busca ratones, con paciencia interminable.

Sean los meses de  invierno o de verano,
silencioso sobre las hojas de otoño camina,
empieza sus rondas de noche muy temprano,
y sólo al amanecer su rutina termina.

Nadie le ha dicho que haga eso,
se le tiene en casa por mascota,
se le quiere por gracioso y por travieso,
porque con su lomo las piernas frota.

Algún día mi gato se hará viejo,
no tendrá por qué hacer su ronda,
se olvidará con las gatas el cortejo,
y sé que a mi llamado, alguna vez ya no responda.

Más ahora lo veo plácidamente durmiendo,
no estaba en su cajón, está en mi cama,
sé que mi presencia él está sintiendo,
más no sé, qué es lo que él trama.

Lo contemplo todo estirado;
debo ir a trabajar,
seguir mirándolo me hubiera gustado;
él, a otro gato que tuve, con un suspiro, me ha hecho recordar.