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martes, 5 de septiembre de 2017

Poesía: Una noche en el jardín






Por qué algunas flores esconden romántico misterio,
Toda su vida transcurre en una noche,
En la oscuridad, el silencio es su imperio,
De perfume embriagante hacen derroche.

Con débil luz de luna fui  a curiosear,
Qué sentido tenía esconder la belleza,
Por el jardín callado me puse a caminar,
Cuántas sorpresas nos guarda la naturaleza.

Debajo del floripondio y los jazmines,
Fui a detenerme y a estar un rato,
Flotando habían unos insectos bailarines,
No es un desierto de noche el jardín constato.

El Juan de noche con esfuerzo he mirado,
¡Qué pétalo tan blanco cuanta tersura!,
¡No era lo que yo había esperado! ,
¡Feliz estoy por esta aventura!

Cuánta belleza en esta oscuridad, cuánto aroma,
Me dije: “mañana volveré y muy temprano”,
Cuando el sol esté ya alto en la loma,
En mañana tibia de verano.

Allí están el floripondio y el jazmín perfumado,
Más el juan de noche no tiene ya la lozanía,
Marchito está, para siempre callado,
Que la mañana sería triste no sabía.

jueves, 6 de octubre de 2016

PARADOJAS EN POESÍA




 
 
Hace 56 años, nació el concurso: “El poeta joven del Perú”, según la lógica común, los jóvenes poetas de entonces tenía 20 o 30 años; es decir hoy son venerables de más de 70 abriles.
En una escuela de música, a fin de año, por tradición se cerraba el año académico con las conocidas “Actuaciones”.  Los números del programa los conformaban jóvenes y señoritas, también niños y niñas; la mayoría interpretando instrumentos y no muchos cantantes, del difícil canto lírico.
Los salones se llenaban con la presencia de los padres de familia y parientes ansiosos de ver el talento de los suyos. No sólo era cuestión de apreciar las interpretaciones sino también de hacer crítica, aprender a hacerla, sobre los hechos observados; aquella critica denominada constructiva, opuesta a la basada en complejos, envidias o ignorancias. Las mejores críticas, y buscadas por los alumnos inteligentes eran las que formulaban los maestros y maestras o del público, los más viejos o experimentados; porque señalaban errores y corregían defectos de aprendizaje.
Tal vez la crítica más dura era la de: “Técnicamente cantó bien o su interpretación en el piano fueron perfectas; pero… muy frías; no ponen sentimiento que es la parte más importante en el arte, especialmente en el canto”. Tan dura observación a unos jóvenes, casi todavía adolescentes era desmoralizante; hasta que el maestro más honorable y experimentado por la vida, salió en defensa de los descorazonados y quizás futuros artistas: “¡Cómo quieren que pongan corazón en lo que cantan o tocan si todavía no se han enamorado; no saben de sentimientos no correspondidos!”.
Detectar al alma sensible, él o la que, aun contra su voluntad, nacieron  para la expresión bella de los sentimientos, pensamientos , con la palabra hablada, escrita;  buscar a esos espíritus, es correcta actitud y conductas, materializadas, por ejemplo en estos concursos de detección y desarrollo; que son de felicitar.
No se debe olvidar que los jóvenes poetas o poetisas del ayer, son los ancianos de hoy o mañana; y que por haber vivido, sus espíritus tiene mucho que contar; a través del verso, del poema perfectamente elaborado o no en la técnica; pero que contiene lo que sacudió su alma; porque poesía es eso: “El contar a otros lo vivido, lo sentido por espíritus que nacieron con mucha más  sensibilidad que el común de las personas; y tiene esa casi exclusiva facilidad para hacerlos en palabras, en frases que reconocemos como bellas”

domingo, 17 de julio de 2016

‘Cómo descansa el espíritu atribulado’








Cómo descansa el espíritu atribulado,
Cuando ve en el jardín revoloteando,
Insectos de colores en uno y otro lado,
Y ser uno de ellos, se está uno imaginando.

Un moscardón poderoso podría ser,
De luminoso ébano  un avispón,
Ir de flor en flor, como amante ser,
Beber su néctar, tomar su polen con gran pasión.

Aprovechar de este tibio otoño su débil sol,
De las mañanas ya frías, tan cortas,
Qué lejos ahora como débil farol,
Con buen abrigo el alma reconfortas.

Entonces te acuerdas que un café caliente,
También te puede del frío aliviar,
Por eso a la cocina vas lentamente,
Y así en calma podrás otra vez, trabajar, soñar.



miércoles, 6 de julio de 2016

Poemas Peruanos de Zamoht Onginev: ‘Como cacto que en el desierto espera la lluvia’





Como cacto que en el desierto espera la lluvia,
Esperé que creciera desde que era niña,
Amando ya su larga cabellera rubia,
Soñando con ella, al pasear  la campiña.

Cómo engaña a la razón el sentimiento,
Cómo puede ser tan ingenuo el corazón
La emoción pone vendas al pensamiento,
Cómo el amor puede ser capaz de gran pasión.

El tiempo fue pasando y ella crecía,
Cada vez más bella, más importante,
Convirtiéndote en doncella la veía,
Pero sintiéndola, cada vez ya más distante.

Como el cacto esperé que la lluvia cayera,
Fue como nube que cerca de mí pasó,
Más siguió su camino, esperé que volviera,
Y como él, mi amor también, de sed se  murió.

viernes, 17 de junio de 2016

Poemas Peruanos de Zamoht Onginev: ‘Al pueblo le ha llegado su fiesta anual’







Al pueblo le ha llegado su fiesta anual,
Ondean en los techos las banderas de colores,
Las calles se llenan de gentes, es un día especial,
Han pintado las fachadas, han trabajado duro los pintores.

De lejos se sienten a los músicos llegando,
Bellos vestidos las damas van luciendo,
Por todas las calles a las plazas van entrando,
Ya hay allí gentes riendo, comiendo, bebiendo.

La alegría del terruño embellece a las mujeres,
Más saltarines están los niños,
Aguardiente o cerveza, tú di lo que quieres,
No sonrojarás al  ver tan cortos corpiños.

Después de comer, charlar y bailar un buen rato,
A altas horas de la noche habrá terminado,
Ta vez recuerdes haber visto a un amor ingrato,
Y tal vez con un ojo habrás llorado.


domingo, 12 de junio de 2016

Poemas Peruanos de Zamoht Onginev ‘En un rincón de un jardín descuidado’






En un rincón de un jardín descuidado,
Quedó enterrada la semilla de una flor,
Sólo una vez la habían regado,
Sola había brotado, sin nadie alrededor.

Extraña parecía en aquel desierto,
Qué sentido tenía haberla sembrado,
No había vida todo estaba muerto,
“Por qué me sembraron” se había preguntado.

Pasaron días y se olvidaron de ella,
Poco  a poco marchita quedaba,
“Nunca sabrán que pude ser bella”,
En su agonía así pensaba.

Seca, sin esperanzas se iba durmiendo,
Se decía; “Ya no importa ver un nuevo amanecer”,
En las sombras de la noche iba viendo,
Un fantasma a sus raíces agua hacía caer.

Aun así ya medio dormida,
Entre las sombras al fantasma diluirse vio,
En un suspiro se sintió perdida,
Qué larga la noche, más el día llegó.

Qué verdes todas su brillantes hojas,
Una flor se formaba en un botón,
Ya no le faltó agua, adiós congojas,
Crear una bella flor era ahora la ilusión.

Así aquel jardín desierto,
Poco a poco volvió a la vida,
Ya no hay lo que parecía muerto,
Todo existe, cuando nunca se le olvida.

martes, 7 de junio de 2016

Poemas Peruanos de Zamoht Onginev: ‘A la sombra generosa de un ficus si podar’





A la sombra generosa de un ficus si podar,
Rubia muchacha, soñadora, descansaba,
Qué cosa una bella, aún tan joven, puede soñar,
Con disimulo observándola me preguntaba.

Mira el celeste cielo, a las nubes de allá arriba,
Busco en su boca leve sonrisa que no encuentro,
En su indefinible expresión sigue pensativa,
Mientras en mi lectura habitual no me concentro.

Quisiera  por un momento volver a la adolescencia,
En tímida libertad, audacia, ser un galán atrevido,
Sin más ni más ponerme en su presencia,
Creo que sí, haberlo hecho hubiera podido.

Todo ello, ideas locas, se entremezclan en mi mente,
Mira hacia donde estoy, tiemblo, sin respirar por un momento,
Se levanta, recoge sus cosas, frente a mí pasa, con una sonrisa  lentamente,
Sí, ¡sí! , “¡hubieras podido conquistarla! “, me dice mi loco pensamiento.


sábado, 4 de junio de 2016

Poemas Peruanos de Zamoht Onginev: ‘Una noche de luna plena’






Una noche de luna plena,
No tan blanca, más bien amarillenta,
Extrañamente en el espíritu cosas desencadena,
Y la modorra tenida lenta ahuyenta.

La miro hipnotizado por mi ventana,
Siento que con su color mi habitación inunda,
Va trayendo a mí una historia lejana,
Que va despertando a mi alma errabunda.

Me lleva atrás en el tiempo, a una plaza de momento oscura,
Ha pasado tanto que el nombre no recuerdo,
Será porque sólo fue una aventura,
Pero por qué, entonces aquellos abrazos no los pierdo.

No fue un gran amor, sólo una cita,
Quizás no fue lo mismo para ella,
La recuerdo más bien que estaba muy bonita,
Y también que fue un beso de doncella.

Más tengo presente aquella luz amarilla,
De esta luna que igual que ahora así brillaba,
Clara la veo ahora en su sonrisa sencilla,
Mientras abrazado a su breve cintura, con deseo la besaba.


miércoles, 1 de junio de 2016

Poemas Peruanos: de Zamoht Onginev: “Madre por qué no nací hermosa”,





“Madre por qué no nací hermosa”,
Arrodillada en una tumba una niña decía,
“Otras chicas son muy bellas, yo soy poca cosa”,
Esta triste frase en la tarde se perdía.

Ha terminado de poner las flores,
De arreglar la tumba de tierra,
En el suelo han quedado sus lágrimas con sus dolores,
De contar a su madre lo que su alma de niña encierra.

A veces la brisa tan indiscreta suele ser,
Que hasta un leve suspiro lleva lejos,
Un secreto guardado puedes llegar a conocer,
Como de esta niña sus complejos.

De la tumba se aleja, ha terminado de rezar,
Creo que tendrá que pasar a mi lado,
Si no será una belleza la veré al pasar,
Alejarse la veo, tener su edad me hubiera gustado.



viernes, 27 de mayo de 2016

Poemas Peruanos de Zamoht Onginev: ‘Huye la paloma del cernícalo rapaz’






Huye la paloma del cernícalo rapaz,
Sólo un ala mueve, la otra está sangrando,
Ya agotada, para seguir volando es incapaz,
Se ha parado en una rama, frente a mí, estoy mirando.

Cerca vuela en círculos el depredador,
Veo a la tórtola bajo unas hojas temblando,
“Por qué permites esto”, murmuré,  “señor”,
“son las leyes de la vida”, dije eso, casi ya gritando.

El ave carnicera ya está en lo alto de una rama,
Busca a la víctima entre el escaso follaje,
Una débil voz dentro de mí algo reclama,
Me dice:” ¡Eres un ser civilizado no un salvaje!”.

Tengo ya una piedra entre mis manos,
Confiado el cernícalo ya está muy cerca del ave,
El corazón me dice: “nunca te han gustado los tiranos”,
Levantas el brazo con movimiento suave.

Allá va la piedra arrojada con ira,
Vuelan muchas plumas, al cielo se va derecho,
Bajo las hojas veo, que aun el ave respira,
Mi corazón pareciera haber quedado satisfecho.



martes, 24 de mayo de 2016

Poemas Peruanos de Zamoht Onginev: ‘Cuando en otoño fui al jardín a curiosear’




Cuando en otoño fui al jardín a curiosear,
Una avispa, agua del pozo quería beber,
Revoloteando buscaba un seguro lugar,
Me dije: “se morirá en el agua si se llega a caer”.

Tenía en mi mente de la vida tantas cosas,
Caminaba sobre el crujido de tanta hoja,
Ya no había claveles, no había rosas,
De natura, otoño parece una congoja.

Ya volviendo a pasar por aquel pozo,
Veo en el agua flotando el cuerpo inmóvil de la avispa,
Una angustia en el rostro como esbozo,
La ira de la muerte la cara crispa.

Por instinto de ayuda, la extraigo con un palillo,
Sobre una madera al sol el cuerpo inerte coloco,
Recuerdo que algo así me sucedió cuando era chiquillo,
El abrazo tierno ante mis lágrimas, de mi madre evoco.

Ante el cuerpecillo del insecto mis ojos se han nublado,
“¿Por qué no hice algo si pensé que esto pasaría?”,
El reproche pareció por alguien escuchado,
Ligero movimiento en el pequeño parecía.

Poco a poco se empezó más y más a mover,
Ha estirado las alas, las está secando,
¡Pareciera vuelto a la vida lo puedo ver!
Luego de un momento, ¡feliz lo veo irse volando!




viernes, 20 de mayo de 2016

Poemas Peruanos de Zamoht Onginev: ‘Una pequeña oruga que muy ligera comía’








Una pequeña oruga que muy ligera comía,
En un gran jardín de hojas brillantes, lozanas,
Se detuvo de pronto, y asombrada veía,
A un ser hermoso, entre las flores de las  manzanas.

Sólo hacía días en que había nacido,
Recordaba que siempre sólo comía,
Qué hacía allí comiendo, no era por ella comprendido,
Mientras un extraño sentimiento, en su corazón sentía.


Qué ser tan bello, de colores vibrantes,
De flor en flor en trémulo vuelo,
Posada en una hoja, que formas elegantes,
Poco a poco, entraba en su corazón el desconsuelo.

Comparaba a ése ser con todo lo cercano,
Y con ella: “¡qué diferencia, por qué ella es de admirar!”,
Mientras se dijo: “¡Yo sólo soy un simple gusano!”,
Nadie la escuchó, sólo lenta se alejó de aquel lugar.

Algo  dentro de ella, le impulsaba a comer hojas, a comer,
Pasaban los días sin poder olvidar,  a esa  criatura hermosa,
De cuando en cuando buscaba en el jardín, con la vista aquel bello  ser,
Sin poder dejar, de sentirse poca cosa.

Un tarde extraño sueño y cansancio ella sentía,
Fatigada en un rincón buscó un lugar,
Sólo fijarse en un sitio y dormir quería,
Ya sola inmóvil, y dormida quería estar.

Poco a poco fue perdiendo la conciencia,
Con un suspiro, la belleza de ese insecto pudo recordar.
Podía verse ahora  aquella larva, inmóvil, dormida en su inocencia,
¿Pueden las larvas, como los humanos, también soñar?

Han pasado en aquel jardín unas semanas,
La larva dentro del capullo empieza a despertar,
Algo impreciso recuerda de cosas lejanas,
Ahora moverse, es lo que quiere intentar.

Siente que la envuelve fuerte abrigo,
Con esfuerzo, lo ha podido romper,
Se  dice: “no sé qué ha pasado conmigo”,
No recuerdo nada conocer.

Ya ha salido de aquel húmedo envoltorio,
Camina hacia un rayo de sol para secarse,
Se dice: “me parece conocer el territorio”,
Mirando sus bellas alas murmura: “son para ufanarse”.

Le parece que siempre ha hecho aquello,
Vuela grácilmente hacia una rosa,
De cada ala sale hacia el jardín un color de destello,
Ella se siente bella, maravillosa.

En sus vuelos en una hoja se ha detenido,
Puede ver a una oruga verde hoja comiendo,
De pronto muy dentro de ella algo ha sentido,
Algo muy extraño en su corazón va sintiendo.

Se acerca a la oruga que en su comer no se detiene,
No puede precisar qué es lo que siente,
Ya no es algo que la alegre, no es algo que la apene,
Alza el vuelo, en el amplio jardín, se pierde lentamente.



martes, 17 de mayo de 2016

Poemas Peruanos de Zamoht Onginev: ‘Siento en el silencio de las estrellas’





Siento en el silencio de las estrellas,
Cuando vago en las penumbras de las noches,
Que callados tus ojos me miran desde ellas,
Como si en ellos hubieran, mudos reproches.

Cuánto silencio en el misterioso cielo,
Qué vacía camina mi alma,
Sólo en mi imaginación vuelo,
Sólo la alucinación del licor me calma.

Cuánto te extraño ahora que largo tiempo ha pasado,
Pude de ti tener tu primer beso,
Quizás nada hubiera cambiado,
Tal vez fuiste para mí sólo un dulce embeleso.

Por sólo recordarte duele el pecho,
Cuando cada noche la camino solo,
Siento dentro el corazón maltrecho,
Cada vez sus latidos no controlo.


sábado, 14 de mayo de 2016

Poemas Peruanos de Zamoht Onginev: ‘Juega una niña y su perro en el parque’







Juega una niña y su perro en el parque,
El aire va llevando ladridos y chillidos,
Miro a lo lejos hasta donde la vista abarque,
Allá dos ancianos en una banca medio dormidos.

Que contraste entre la vida, el movimiento,
Y la quietud, del que sin apuro espera,
Hay una ironía en el pensamiento,
Quién con claridad la existencia entendiera.

Ya son fuertes los ladridos y los firmes gritos,
Un anciano de pronto ha despertado,
Una luz se forma en los ojos marchitos,
Qué sentirá su corazón me he preguntado.

También la anciana ha dejado el sueño,
Los dos contemplan el cuadro con una sonrisa,
Ahora todo parece más risueño,
Hasta un suspiro pareciera que lleva la brisa.


martes, 10 de mayo de 2016

Poemas Peruanos de Zamoht Onginev: ‘Una noche me pareció oír un maullido’





Una noche me pareció oír un maullido,
Mecánicamente salí al patio por curiosidad,
La ilusión de que fuera de mi gato perdido,
Fugado de la casa o perdido en fatalidad.

Lo llamé entre las sombras por su nombre,
Sobre los muros en que aguardaba buscaba su faz,
Cómo deseaba que su presencia me asombre,
Para sentir que su ausencia sólo fue fugaz.

Ya no escuchaba el lamento, sólo fue una sonora ilusión,
Me dije volviendo lentamente a la casa,
Un ansioso, un deseo fuerte del corazón,
Cuando algo querido se ha perdido eso pasa.

En el umbral de la puerta había un gatito,
Sorprendentemente del mismo color,
Flaco, sucio, todo marchito,
“No eres mi gato”, le dije, “sólo un invasor”.

Entré en la casa y cerré la puerta,
De pronto intenso frío y oscuridad sentí,
La habitación, la casa, toda estaba desierta,
Dormido había estado, de mí mismo me reí.