viernes, 20 de mayo de 2016

Poemas Peruanos de Zamoht Onginev: ‘Una pequeña oruga que muy ligera comía’








Una pequeña oruga que muy ligera comía,
En un gran jardín de hojas brillantes, lozanas,
Se detuvo de pronto, y asombrada veía,
A un ser hermoso, entre las flores de las  manzanas.

Sólo hacía días en que había nacido,
Recordaba que siempre sólo comía,
Qué hacía allí comiendo, no era por ella comprendido,
Mientras un extraño sentimiento, en su corazón sentía.


Qué ser tan bello, de colores vibrantes,
De flor en flor en trémulo vuelo,
Posada en una hoja, que formas elegantes,
Poco a poco, entraba en su corazón el desconsuelo.

Comparaba a ése ser con todo lo cercano,
Y con ella: “¡qué diferencia, por qué ella es de admirar!”,
Mientras se dijo: “¡Yo sólo soy un simple gusano!”,
Nadie la escuchó, sólo lenta se alejó de aquel lugar.

Algo  dentro de ella, le impulsaba a comer hojas, a comer,
Pasaban los días sin poder olvidar,  a esa  criatura hermosa,
De cuando en cuando buscaba en el jardín, con la vista aquel bello  ser,
Sin poder dejar, de sentirse poca cosa.

Un tarde extraño sueño y cansancio ella sentía,
Fatigada en un rincón buscó un lugar,
Sólo fijarse en un sitio y dormir quería,
Ya sola inmóvil, y dormida quería estar.

Poco a poco fue perdiendo la conciencia,
Con un suspiro, la belleza de ese insecto pudo recordar.
Podía verse ahora  aquella larva, inmóvil, dormida en su inocencia,
¿Pueden las larvas, como los humanos, también soñar?

Han pasado en aquel jardín unas semanas,
La larva dentro del capullo empieza a despertar,
Algo impreciso recuerda de cosas lejanas,
Ahora moverse, es lo que quiere intentar.

Siente que la envuelve fuerte abrigo,
Con esfuerzo, lo ha podido romper,
Se  dice: “no sé qué ha pasado conmigo”,
No recuerdo nada conocer.

Ya ha salido de aquel húmedo envoltorio,
Camina hacia un rayo de sol para secarse,
Se dice: “me parece conocer el territorio”,
Mirando sus bellas alas murmura: “son para ufanarse”.

Le parece que siempre ha hecho aquello,
Vuela grácilmente hacia una rosa,
De cada ala sale hacia el jardín un color de destello,
Ella se siente bella, maravillosa.

En sus vuelos en una hoja se ha detenido,
Puede ver a una oruga verde hoja comiendo,
De pronto muy dentro de ella algo ha sentido,
Algo muy extraño en su corazón va sintiendo.

Se acerca a la oruga que en su comer no se detiene,
No puede precisar qué es lo que siente,
Ya no es algo que la alegre, no es algo que la apene,
Alza el vuelo, en el amplio jardín, se pierde lentamente.



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