jueves, 6 de octubre de 2016

PARADOJAS EN POESÍA




 
 
Hace 56 años, nació el concurso: “El poeta joven del Perú”, según la lógica común, los jóvenes poetas de entonces tenía 20 o 30 años; es decir hoy son venerables de más de 70 abriles.
En una escuela de música, a fin de año, por tradición se cerraba el año académico con las conocidas “Actuaciones”.  Los números del programa los conformaban jóvenes y señoritas, también niños y niñas; la mayoría interpretando instrumentos y no muchos cantantes, del difícil canto lírico.
Los salones se llenaban con la presencia de los padres de familia y parientes ansiosos de ver el talento de los suyos. No sólo era cuestión de apreciar las interpretaciones sino también de hacer crítica, aprender a hacerla, sobre los hechos observados; aquella critica denominada constructiva, opuesta a la basada en complejos, envidias o ignorancias. Las mejores críticas, y buscadas por los alumnos inteligentes eran las que formulaban los maestros y maestras o del público, los más viejos o experimentados; porque señalaban errores y corregían defectos de aprendizaje.
Tal vez la crítica más dura era la de: “Técnicamente cantó bien o su interpretación en el piano fueron perfectas; pero… muy frías; no ponen sentimiento que es la parte más importante en el arte, especialmente en el canto”. Tan dura observación a unos jóvenes, casi todavía adolescentes era desmoralizante; hasta que el maestro más honorable y experimentado por la vida, salió en defensa de los descorazonados y quizás futuros artistas: “¡Cómo quieren que pongan corazón en lo que cantan o tocan si todavía no se han enamorado; no saben de sentimientos no correspondidos!”.
Detectar al alma sensible, él o la que, aun contra su voluntad, nacieron  para la expresión bella de los sentimientos, pensamientos , con la palabra hablada, escrita;  buscar a esos espíritus, es correcta actitud y conductas, materializadas, por ejemplo en estos concursos de detección y desarrollo; que son de felicitar.
No se debe olvidar que los jóvenes poetas o poetisas del ayer, son los ancianos de hoy o mañana; y que por haber vivido, sus espíritus tiene mucho que contar; a través del verso, del poema perfectamente elaborado o no en la técnica; pero que contiene lo que sacudió su alma; porque poesía es eso: “El contar a otros lo vivido, lo sentido por espíritus que nacieron con mucha más  sensibilidad que el común de las personas; y tiene esa casi exclusiva facilidad para hacerlos en palabras, en frases que reconocemos como bellas”

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