A la sombra generosa de un ficus si podar,
Rubia muchacha, soñadora, descansaba,
Qué cosa una bella, aún tan joven, puede soñar,
Con disimulo observándola me preguntaba.
Mira el celeste cielo, a las nubes de allá arriba,
Busco en su boca leve sonrisa que no encuentro,
En su indefinible expresión sigue pensativa,
Mientras en mi lectura habitual no me concentro.
Quisiera por un
momento volver a la adolescencia,
En tímida libertad, audacia, ser un galán atrevido,
Sin más ni más ponerme en su presencia,
Creo que sí, haberlo hecho hubiera podido.
Todo ello, ideas locas, se entremezclan en mi mente,
Mira hacia donde estoy, tiemblo, sin respirar por un
momento,
Se levanta, recoge sus cosas, frente a mí pasa, con
una sonrisa lentamente,
Sí, ¡sí! , “¡hubieras podido conquistarla! “, me dice
mi loco pensamiento.
Ω

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