Una noche de luna plena,
No tan blanca, más bien amarillenta,
Extrañamente en el espíritu cosas desencadena,
Y la modorra tenida lenta ahuyenta.
La miro hipnotizado por mi ventana,
Siento que con su color mi habitación inunda,
Va trayendo a mí una historia lejana,
Que va despertando a mi alma errabunda.
Me lleva atrás en el tiempo, a una plaza de momento oscura,
Ha pasado tanto que el nombre no recuerdo,
Será porque sólo fue una aventura,
Pero por qué, entonces aquellos abrazos no los pierdo.
No fue un gran amor, sólo una cita,
Quizás no fue lo mismo para ella,
La recuerdo más bien que estaba muy bonita,
Y también que fue un beso de doncella.
Más tengo presente aquella luz amarilla,
De esta luna que igual que ahora así brillaba,
Clara la veo ahora en su sonrisa sencilla,
Mientras abrazado a su breve cintura, con deseo la
besaba.
Ω


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