Mostrando entradas con la etiqueta mariposa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mariposa. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de noviembre de 2014

"Mariposa Negra"

“Mariposa Negra”
De Thomas Albert

Mariposa hermosa, de alas transparentes,
que aun volar, por joven no sabía,
los sentimientos mundanos, en ti aun ausentes,
por conocerte, mi serena paz perdía.

Tu inocencia como de blanca mariposa,
por el complejo mundo caminaría,
al final hay más tristezas para la más hermosa,
algún alma cerca de ti, también sufriría.

El tiempo a los árboles siempre le cambia las hojas,
lo que había en un lugar, ya no está,
en la vida verás, que ya no siempre te sonrojas,
lo ahora terso, marchito, en cercana mañana será.

Cuántas ilusiones tenemos en la vida,
cuánto un hombre la mano de una joven busca,
cuánto anhela un alma ser querida,
cuánta esperanza, más la vida todo lo ofusca.

Convertida en mujer empezaste a caminar por la vida,
no sabías sobre que jardines volar,
al final terminaste perdida,
y perdido el que se equivocó al amar.



“En la soledad de la alameda”
De Thomas Albert

Cuando el valle, luego de largo día, duerme sereno,
la luz de la luna,  entre grises nubes alumbra las calles,
en mi alma recuerdos desencadeno,
que desfilan hasta en últimos detalles.

Cuando estoy así, busco la soledad de la alameda,
busco la invisible brisa que el rostro acaricia,
para borrar lo que pasó allí, el  recuerdo triste que en mi alma queda,
cuando al ver a alguien parecida, el pasado lo reinicia.

Me agrada la brisa que el cabello ondula,
sentirla en el rostro como un beso,
a sabiendas que en realidad eso estimula,
y que al pasado por eso yo regreso.

Sé que eso siento en la alameda cuando vuelvo a ella,
por qué no evitar el recuerdo que hace daño,
más cómo olvidarla, si me amó siendo joven, siendo  bella,
por eso en la alameda, el recuerdo con botella de pisco lo acompaño.




“De mi gato he aprendido”
De Thomas Albert

De mi gato he aprendido,
el cómo ser muy responsable,
todo el día en su cama él ha dormido,
y en las noches, busca ratones, con paciencia interminable.

Sean los meses de  invierno o de verano,
silencioso sobre las hojas de otoño camina,
empieza sus rondas de noche muy temprano,
y sólo al amanecer su rutina termina.

Nadie le ha dicho que haga eso,
se le tiene en casa por mascota,
se le quiere por gracioso y por travieso,
porque con su lomo las piernas frota.

Algún día mi gato se hará viejo,
no tendrá por qué hacer su ronda,
se olvidará con las gatas el cortejo,
y sé que a mi llamado, alguna vez ya no responda.

Más ahora lo veo plácidamente durmiendo,
no estaba en su cajón, está en mi cama,
sé que mi presencia él está sintiendo,
más no sé, qué es lo que él trama.

Lo contemplo todo estirado;
debo ir a trabajar,
seguir mirándolo me hubiera gustado;
él, a otro gato que tuve, con un suspiro, me ha hecho recordar.