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viernes, 21 de julio de 2017

Poesía: Una flor ha muerto






Caídas las semillas en el suelo,
Ya marchitas las flores de macetero,
Sin ya la tersura de terciopelo,
Cuadro que demuestra que nada es duradero.

Pequeñas, negras, por aquí, por allá han quedado,
A su suerte, quizás las coja un jardinero,
O perdidas, para la flor todo habrá terminado,
Cuando terminan en un simple basurero.

Más el humano que sabe de flores,
Que siempre las cultiva por amor,
Le puede murmurar a la flor “no llores”,
En ellas tu continuarás, “no tengas temor”.

Así en la semilla su belleza está contenida,
No volverá a ser ella, será su descendiente,
Puede dormir en paz, no será desconocida,
Aunque sea a través de su pariente.

martes, 2 de junio de 2015

“Arroyito del valle”




“Arroyito del valle”

Arroyito del valle, de fresco murmurar,
Llévate mis penas, mi triste suspirar;
Mas a nadie nunca digas, que me has viste llorar.

Algún día, arroyito fresco, ya no vendré hasta ti;
Las flores amarillas, radiantes, luminosas,
Que entre alfombra de verdes yerbas,
Cubrían rincones en tus  orillas,
No sentirán ya más, mi incontrolado penar.

Tal vez las campesinas que pasaban,
Con la seca leña a sus espaldas,
Tarareando alguna melodía,
Se pregunten por mí,
Que sentado a tus orillas,
De reojo veíanme ensoñar.

Arroyito del valle,
Tú siempre sigue así,
Más nunca arroyito,
Te olvides de mí.



miércoles, 12 de noviembre de 2014

"Buganvillas de mi tierra"


“Buganvillas de mi tierra”
de Thomas Albert

Buganvillas de mi tierra,
qué lejos de mi vida están,
el deseo de  verlas mi alma encierra,
en mis ojos, ellas se reflejarán.

Qué lejos el destino a tantos nos lleva,
la tierra querida no volvemos a ver,
por más que la promesa de regresar se renueva,
no retornar a ella es siempre un temer.

Como una madre, a su calor, el terruño nos llama,
cómo amamos lo bueno que vimos en la niñez,
los muros con esas enredaderas,
su recuerdo, es dulzura en la vejez.


“La chola Paula”
De Thomas Albert

Era también una niña, y chola Paula le decían,
era amada por los niños del lugar,
los matones actuar no podían,
presta ella los ponía en su lugar.

He vuelto al barrio una noche,
busco de mi niñez en sus rincones algún eco,
en el silencio percibo un duro reproche,
por ingrato, no puedo negar, que peco.

Van hacia atrás mis recuerdos, al pasado,
los gritos de los niños en las sombras escucho,
y entre ellos el grito severo de Paula esperado,
me veo a mí como un niño larguirucho.

De niño, lejos me llevó la vida de aquel pueblo querido,
de aquel barrio que era el paraíso,
volver a él nunca había podido,
más ahora estoy aquí, porque el destino lo quiso.

Me contaron que Paula ya en mujer convertida,
sabíamos que su familia no era gente normal,
la volvieron una muchacha perdida,
que una vida así, no podía sino ser fatal.

De las cosas gratas de mi niñez recuerdo,
a la chola Paula que nunca he podido olvidar,
las cosas de la vida injustas, con rabia muerdo,
en mi alma Paula, por gratitud, siempre has de estar.



“En una taza de café”
De Thomas Albert

En una taza de café,
puedo ver el color de tus ojos,
recordar el tiempo que fue,
y del que ahora sólo quedan rastrojos.

Me pregunto qué será de tu belleza,
ahora con mi vida sin brillo,
la pregunta retumba en mi cabeza,
yo que existo encerrado en gris castillo.

Ahora que el tiempo el cabello aclara,
quizás no deba nunca verte,
así el color de tus ojos para siempre quedara,
y soñar con ellos hasta la muerte.


lunes, 3 de noviembre de 2014

"Mariposa Negra"

“Mariposa Negra”
De Thomas Albert

Mariposa hermosa, de alas transparentes,
que aun volar, por joven no sabía,
los sentimientos mundanos, en ti aun ausentes,
por conocerte, mi serena paz perdía.

Tu inocencia como de blanca mariposa,
por el complejo mundo caminaría,
al final hay más tristezas para la más hermosa,
algún alma cerca de ti, también sufriría.

El tiempo a los árboles siempre le cambia las hojas,
lo que había en un lugar, ya no está,
en la vida verás, que ya no siempre te sonrojas,
lo ahora terso, marchito, en cercana mañana será.

Cuántas ilusiones tenemos en la vida,
cuánto un hombre la mano de una joven busca,
cuánto anhela un alma ser querida,
cuánta esperanza, más la vida todo lo ofusca.

Convertida en mujer empezaste a caminar por la vida,
no sabías sobre que jardines volar,
al final terminaste perdida,
y perdido el que se equivocó al amar.



“En la soledad de la alameda”
De Thomas Albert

Cuando el valle, luego de largo día, duerme sereno,
la luz de la luna,  entre grises nubes alumbra las calles,
en mi alma recuerdos desencadeno,
que desfilan hasta en últimos detalles.

Cuando estoy así, busco la soledad de la alameda,
busco la invisible brisa que el rostro acaricia,
para borrar lo que pasó allí, el  recuerdo triste que en mi alma queda,
cuando al ver a alguien parecida, el pasado lo reinicia.

Me agrada la brisa que el cabello ondula,
sentirla en el rostro como un beso,
a sabiendas que en realidad eso estimula,
y que al pasado por eso yo regreso.

Sé que eso siento en la alameda cuando vuelvo a ella,
por qué no evitar el recuerdo que hace daño,
más cómo olvidarla, si me amó siendo joven, siendo  bella,
por eso en la alameda, el recuerdo con botella de pisco lo acompaño.




“De mi gato he aprendido”
De Thomas Albert

De mi gato he aprendido,
el cómo ser muy responsable,
todo el día en su cama él ha dormido,
y en las noches, busca ratones, con paciencia interminable.

Sean los meses de  invierno o de verano,
silencioso sobre las hojas de otoño camina,
empieza sus rondas de noche muy temprano,
y sólo al amanecer su rutina termina.

Nadie le ha dicho que haga eso,
se le tiene en casa por mascota,
se le quiere por gracioso y por travieso,
porque con su lomo las piernas frota.

Algún día mi gato se hará viejo,
no tendrá por qué hacer su ronda,
se olvidará con las gatas el cortejo,
y sé que a mi llamado, alguna vez ya no responda.

Más ahora lo veo plácidamente durmiendo,
no estaba en su cajón, está en mi cama,
sé que mi presencia él está sintiendo,
más no sé, qué es lo que él trama.

Lo contemplo todo estirado;
debo ir a trabajar,
seguir mirándolo me hubiera gustado;
él, a otro gato que tuve, con un suspiro, me ha hecho recordar.






miércoles, 3 de julio de 2013

Soledad

La soledad es un sentimiento de profunda tristeza. ¿Qué soledad es más conmovedora: la del niño huérfano; la del joven amante; la del anciano?