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martes, 14 de febrero de 2017

Poesía: Vuelan pelícanos





Vuelan pelícanos,
Allá sobre las olas;
Mientras camina lejana en  la arena,
Una joven llevando sueños.
Yo sentado en alta roca,
La brisa marina en mis grises cabellos,
Recuerdos vienen a mi boca,
De aquella de los ojos bellos.
Sube ahora por las rocas,
No es joven, es casi una anciana,
Con agilidad de pocas,
Se sienta también con su mirada lejana.
Qué les queda a los que ya han vivido,
Recuerdos de miel o muy amargos,
Se suspira por lo hermoso ya perdido,
Mientras los días se hacen eternos, largos.
Con suspiro que se lleva el viento,
Baja a la playa y se aleja,
Como ella por un momento siento,
Cómo en seres diferentes, la vida se asemeja.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Cuando no se puede olvidar






Cuando no se puede olvidar,
Al único ser que fue querido,
En una tumba también se quiere descansar,
Al lado, muy cerca del ser perdido.

Aún existen espíritus diferentes,
En un mundo en que el espíritu agoniza,
Va muriendo el amor entre las gentes,
Ya ninguna niña se ruboriza.

Más siempre quedan, por pocos que sean,
Delicados espíritus que no nacieron,
Para un mundo en que todos los corazones se golpean,
Los que ahora nunca amor sintieron.

Se sueña entonces en una isla, un castillo abandonado,
Para estar solo con lo que más se ama,
Para amarlo en vida o para siempre ser llorado,
En estos tiempos de sólo carne, el espíritu delicado reclama.






martes, 2 de junio de 2015

“Arroyito del valle”




“Arroyito del valle”

Arroyito del valle, de fresco murmurar,
Llévate mis penas, mi triste suspirar;
Mas a nadie nunca digas, que me has viste llorar.

Algún día, arroyito fresco, ya no vendré hasta ti;
Las flores amarillas, radiantes, luminosas,
Que entre alfombra de verdes yerbas,
Cubrían rincones en tus  orillas,
No sentirán ya más, mi incontrolado penar.

Tal vez las campesinas que pasaban,
Con la seca leña a sus espaldas,
Tarareando alguna melodía,
Se pregunten por mí,
Que sentado a tus orillas,
De reojo veíanme ensoñar.

Arroyito del valle,
Tú siempre sigue así,
Más nunca arroyito,
Te olvides de mí.



domingo, 19 de abril de 2015

Yo fui sin quererlo y Los Terremotos



Yo fui sin quererlo tu primer amor

Yo fui sin quererlo tu primer amor,
porque en tu despertar de niña, estaba cerca de ti,
más después, me causaste gran dolor,
cuando te olvidaste de mí.

Sin embargo yo seguí de ti enamorado,
otros amores llamaron tu atención,
para ti simplemente quedé en el pasado,
sólo fui una pasajera canción.

   

Los Terremotos

Son los grandes terremotos,
catástrofes naturales,
en lugares cercanos o ignotos,
suelen ser crueles y fatales.

No sólo las economías destruyen,
también matan a las gentes,
aunque despavoridos los humanos huyen,
la vida pierden inocentes.

Ya pasado el movimiento destructor,
desolado el pueblo queda,
los hogares construidos con amor,
la naturaleza depreda.

Se vale de todos los medios la muerte,
sean niños o viejos los humanos,
ninguno sabe cuál será su suerte,
con gran dolor se entierra a los hermanos.




domingo, 14 de diciembre de 2014

“En los bosques de eucaliptos mentolados”

“En los bosques de eucaliptos mentolados”
De Thomas Albert

En los bosques de eucaliptos mentolados,
cantaba en las copas, invisible cuculí,
y aun buscándola por todos lados,
escuchándola sólo seguí.

No es triste ni alegre su canto,
más a mí, recuerdos  trae de mi niñez,
aunque a veces también escondido llanto,
entremezclado con placidez.

De la mano a través del bosque me llevaba,
cuando iba a visitar a una comadre,
aún recuerdo que me enseñaba mi madre,
a estar quieto cuando el ave cantaba.

Hacia lo alto de las ramas señalando,
ponía un dedo en mis labios para indicar silencio,
mientras la paloma seguía cantando,
cuán negros eran los ojos de mi madre a veces pienso.




“Tú no sabes qué es sentir celos”
De Thomas Albert

Tú no sabes qué es sentir celos,
si eres bella estrella, en cualquier cielo,
tú no sabes de amargos desconsuelos,
no sabes lo que es sufrir por los anhelos.

Eres como flor recién nacida en un florero,
no tienes las arrugas de un tronco viejo,
más nada en el mundo es duradero,
goza el momento feliz es un consejo.

Atesora en memoria y corazón los instantes felices,
soporta con valentía las oscuras noches,
goza del color y sus matices.
comprensiva se con halagos y reproches.

Nada es cálida lumbre eterna,
el frío cae sobre harapos, sobre sedas,
vivir en palacio o en caverna,
trata de vivir lo mejor que puedas.




“Ya empieza la lluvia de la tarde”
De Thomas Albert

Ya empieza la lluvia de la tarde,
se escuchan las gotas al caer,
las calles se van humedeciendo,
pronto empieza con furia a llover.

Mirando por mi ventana el jardín,
llegando raudas a las ramas,
se ven Chiguancos y palomas,
¡qué buena lluvia con entusiasmo exclamas!

Recuerdas que allá en el campo el campesino,
debe estar  mirando su sembrío,
que quizás bajo efecto de un fuerte vino,
con suspiro soportaba el seco estío,

Pero agradece a natura el chacarero,
sus cosechas estarán a salvo,
lanzando al aire el viejo sombrero,
también alegre a su lado ladra el galgo.



miércoles, 12 de noviembre de 2014

"Buganvillas de mi tierra"


“Buganvillas de mi tierra”
de Thomas Albert

Buganvillas de mi tierra,
qué lejos de mi vida están,
el deseo de  verlas mi alma encierra,
en mis ojos, ellas se reflejarán.

Qué lejos el destino a tantos nos lleva,
la tierra querida no volvemos a ver,
por más que la promesa de regresar se renueva,
no retornar a ella es siempre un temer.

Como una madre, a su calor, el terruño nos llama,
cómo amamos lo bueno que vimos en la niñez,
los muros con esas enredaderas,
su recuerdo, es dulzura en la vejez.


“La chola Paula”
De Thomas Albert

Era también una niña, y chola Paula le decían,
era amada por los niños del lugar,
los matones actuar no podían,
presta ella los ponía en su lugar.

He vuelto al barrio una noche,
busco de mi niñez en sus rincones algún eco,
en el silencio percibo un duro reproche,
por ingrato, no puedo negar, que peco.

Van hacia atrás mis recuerdos, al pasado,
los gritos de los niños en las sombras escucho,
y entre ellos el grito severo de Paula esperado,
me veo a mí como un niño larguirucho.

De niño, lejos me llevó la vida de aquel pueblo querido,
de aquel barrio que era el paraíso,
volver a él nunca había podido,
más ahora estoy aquí, porque el destino lo quiso.

Me contaron que Paula ya en mujer convertida,
sabíamos que su familia no era gente normal,
la volvieron una muchacha perdida,
que una vida así, no podía sino ser fatal.

De las cosas gratas de mi niñez recuerdo,
a la chola Paula que nunca he podido olvidar,
las cosas de la vida injustas, con rabia muerdo,
en mi alma Paula, por gratitud, siempre has de estar.



“En una taza de café”
De Thomas Albert

En una taza de café,
puedo ver el color de tus ojos,
recordar el tiempo que fue,
y del que ahora sólo quedan rastrojos.

Me pregunto qué será de tu belleza,
ahora con mi vida sin brillo,
la pregunta retumba en mi cabeza,
yo que existo encerrado en gris castillo.

Ahora que el tiempo el cabello aclara,
quizás no deba nunca verte,
así el color de tus ojos para siempre quedara,
y soñar con ellos hasta la muerte.