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miércoles, 12 de noviembre de 2014

"Buganvillas de mi tierra"


“Buganvillas de mi tierra”
de Thomas Albert

Buganvillas de mi tierra,
qué lejos de mi vida están,
el deseo de  verlas mi alma encierra,
en mis ojos, ellas se reflejarán.

Qué lejos el destino a tantos nos lleva,
la tierra querida no volvemos a ver,
por más que la promesa de regresar se renueva,
no retornar a ella es siempre un temer.

Como una madre, a su calor, el terruño nos llama,
cómo amamos lo bueno que vimos en la niñez,
los muros con esas enredaderas,
su recuerdo, es dulzura en la vejez.


“La chola Paula”
De Thomas Albert

Era también una niña, y chola Paula le decían,
era amada por los niños del lugar,
los matones actuar no podían,
presta ella los ponía en su lugar.

He vuelto al barrio una noche,
busco de mi niñez en sus rincones algún eco,
en el silencio percibo un duro reproche,
por ingrato, no puedo negar, que peco.

Van hacia atrás mis recuerdos, al pasado,
los gritos de los niños en las sombras escucho,
y entre ellos el grito severo de Paula esperado,
me veo a mí como un niño larguirucho.

De niño, lejos me llevó la vida de aquel pueblo querido,
de aquel barrio que era el paraíso,
volver a él nunca había podido,
más ahora estoy aquí, porque el destino lo quiso.

Me contaron que Paula ya en mujer convertida,
sabíamos que su familia no era gente normal,
la volvieron una muchacha perdida,
que una vida así, no podía sino ser fatal.

De las cosas gratas de mi niñez recuerdo,
a la chola Paula que nunca he podido olvidar,
las cosas de la vida injustas, con rabia muerdo,
en mi alma Paula, por gratitud, siempre has de estar.



“En una taza de café”
De Thomas Albert

En una taza de café,
puedo ver el color de tus ojos,
recordar el tiempo que fue,
y del que ahora sólo quedan rastrojos.

Me pregunto qué será de tu belleza,
ahora con mi vida sin brillo,
la pregunta retumba en mi cabeza,
yo que existo encerrado en gris castillo.

Ahora que el tiempo el cabello aclara,
quizás no deba nunca verte,
así el color de tus ojos para siempre quedara,
y soñar con ellos hasta la muerte.