“En los bosques de eucaliptos mentolados”
De Thomas Albert
En los bosques de eucaliptos mentolados,
cantaba en las copas, invisible cuculí,
y aun buscándola por todos lados,
escuchándola sólo seguí.
No es triste ni alegre su canto,
más a mí, recuerdos
trae de mi niñez,
aunque a veces también escondido llanto,
entremezclado con placidez.
De la mano a través del bosque me llevaba,
cuando iba a visitar a una comadre,
aún recuerdo que me enseñaba mi madre,
a estar quieto cuando el ave cantaba.
Hacia lo alto de las ramas señalando,
ponía un dedo en mis labios para indicar silencio,
mientras la paloma seguía cantando,
cuán negros eran los ojos de mi madre a veces pienso.
Ω
“Tú no sabes qué es sentir celos”
De Thomas Albert
Tú no sabes qué es sentir celos,
si eres bella estrella, en cualquier cielo,
tú no sabes de amargos desconsuelos,
no sabes lo que es sufrir por los anhelos.
Eres como flor recién nacida en un florero,
no tienes las arrugas de un tronco viejo,
más nada en el mundo es duradero,
goza el momento feliz es un consejo.
Atesora en memoria y corazón los instantes felices,
soporta con valentía las oscuras noches,
goza del color y sus matices.
comprensiva se con halagos y reproches.
Nada es cálida lumbre eterna,
el frío cae sobre harapos, sobre sedas,
vivir en palacio o en caverna,
trata de vivir lo mejor que puedas.
Ω
“Ya empieza la lluvia de la tarde”
De Thomas Albert
Ya empieza la lluvia de la tarde,
se escuchan las gotas al caer,
las calles se van humedeciendo,
pronto empieza con furia a llover.
Mirando por mi ventana el jardín,
llegando raudas a las ramas,
se ven Chiguancos y palomas,
¡qué buena lluvia con entusiasmo exclamas!
Recuerdas que allá en el campo el campesino,
debe estar
mirando su sembrío,
que quizás bajo efecto de un fuerte vino,
con suspiro soportaba el seco estío,
Pero agradece a natura el chacarero,
sus cosechas estarán a salvo,
lanzando al aire el viejo sombrero,
también alegre a su lado ladra el galgo.
Ω