“El
canto vespertino”
El
canto vespertino de un gorrión,
escucho
entre las quietudes de mi cuarto,
poniendo
a ese canto atención,
yo
siento que su soledad comparto.
Camino
por mi cuarto a la ventana,
quisiera
poder verlo entre el follaje,
yo sé
que no estará aquí mañana,
y no
será ya, parte del paisaje.
Lo
envidio porque libre va a volar,
no
tiene que cumplir con un trabajo,
es
libre de escoger algún lugar,
más
libre es también, el renacuajo.
El
canto en una tarde de un gorrión,
recuerda
que el humano es prisionero,
siempre
se tiene, esa sensación,
él
mismo es su propio carcelero.
Ω
“Quisiera
que en verano”
Quisiera
que en verano en una playa pueda estar,
qué
largo fue este año aburrido a todo dar;
bebiendo
una cerveza, donde el mar yo pueda ver,
lenguado
en un ceviche, delicioso de comer.
Estar
bajo sombrilla protegido de aquel sol,
con
gafas muy oscuras que muy libre pueda ver,
que
ensueños muy bonitos me produzca el alcohol,
tal
vez una chica bella, pueda al fin yo
conocer.
Haciendo
mí trabajo en la oficina estoy ahora;
semanas
de verano por las playas caminando,
por
ello me impaciento porque sea ya la hora,
pensando
estoy, en que feliz estoy nadando.
Ω
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