viernes, 26 de junio de 2015

Dos poemas



“El canto vespertino”

El canto vespertino de un gorrión,
escucho entre las quietudes de mi cuarto,
poniendo a ese canto atención,
yo siento que su soledad comparto.

Camino por  mi cuarto a la ventana,
quisiera poder verlo entre el follaje,
yo sé que no estará aquí mañana,
y no será ya, parte del paisaje.

Lo envidio porque libre va a volar,
no tiene que cumplir con un trabajo,
es libre de escoger algún lugar,
más libre es también, el renacuajo.

El canto en una tarde de un gorrión,
recuerda que el humano es prisionero,
siempre se tiene, esa sensación,
él mismo es su propio carcelero.


“Quisiera que en verano”

Quisiera que en verano en una playa pueda estar,
qué largo fue este año aburrido a todo dar;
bebiendo una cerveza, donde el mar yo pueda ver,
lenguado en un ceviche, delicioso de comer.

Estar bajo sombrilla protegido de aquel sol,
con gafas muy oscuras que muy libre pueda ver,
que ensueños muy bonitos me produzca el alcohol,
tal vez una chica bella,  pueda al fin yo conocer.

Haciendo mí trabajo en la oficina estoy ahora;
semanas de verano por las playas caminando,
por ello me impaciento porque sea ya la hora,
pensando estoy, en que feliz estoy nadando.





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