Dicen que ha muerto
Dicen que ha muerto,
Una florista de un cementerio,
Que encontraron su cuerpo yerto,
Que su muerte, por su carta, no es misterio.
También para ella, fue muy despiadado el vivir,
Acorralada por deudas que la sobrepasaron,
Su carta, en pocas palabras, de sus hijos, de sus
padres, hay un para siempre despedir,
Que vivía como una persona normal, todos pensaron.
Por qué la muerte ha de ser la salida,
Por qué dejando lágrimas, dolor,
Ya no estará más a su familia unida,
Como un volcán de ira, se siente en el interior.
¿Es el final del ser viviente cansado de luchar,
Para siempre la oscuridad de un nicho, de una fosa,
Detenido el corazón por amar,
Irse del mundo, por deber cuentas, una vida que fue
laboriosa?
Ella vendía flores en el cementerio de la ciudad,
Para hacer la despedida menos sombría,
Que provoca la muerte, horrenda verdad,
Tal vez que para ella usarían flores, nunca pensaría.
Ω

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