Abeja vespertina
Abeja vespertina,
De visita casi nocturna,
Usando la noche como cortina,
Se introduce lenta en flor como en una urna.
Qué haces tan tarde lejos de la colmena,
Cómo podrás volver a ella sin luz,
Tu zumbido es como dulce verbena,
Que el amor por esa flor no sea tu cruz.
Qué bello en su blancura y perfume el Juan de noche,
Seducida estás como ingenua princesa,
Él con néctar en derroche,
Te tiene de su encanto irremediablemente presa.
Ha oscurecido y no puede ya ver,
Sólo siento en la noche el sonido de sus alas,
Mi imaginación la ve a ella como bella mujer,
Y a la pareja con sus mejores galas.
Ω

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