Deja tu cansado cuerpo en tu lecho,
Así como dormido quede el mío,
Deja que tu alma pura salga de tu pecho,
Y que vuele a la soledad de mi señorío.
Allí con esperanza siempre te espero,
Mirando al infinito tú nunca llegas,
No sabes cómo duele el corazón por ser sincero,
Tú que ni en pensamiento te me entregas.
No tengo esperanza en la realidad,
Sólo temo no ser el primero,
Tu indiferencia es la única verdad,
Sé que en vano noche tras noche te espero.
Ya dormida deja tu alma libre,
Alucino a veces que vuela cuando me miras,
Deja que junto a la mía ella vibre,
Sino dime por qué
junto a mí a veces suspiras.
Ω

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