En
el brillo de sus ojos yo miraba,
Nuevas
formas que de niña no tenía,
Rápido
pasó el tiempo pensaba,
Natura,
el cuerpo de niña transformaba,
Dónde
está la niña, que en él había,
No
sólo el cuerpo el vivir le ha cambiado,
Tampoco
juega ya a los juegos de niña,
Si
siempre cerca de ella hemos estado,
A
dónde aquel ser gracioso, la vida ha llevado,
Un
ser nuevo, bello, hay en la campiña.
Algo
temen los sentimientos dormidos,
Una
pequeña voz dice: “Ten cuidado”,
Todavía
hay sentimientos escondidos,
En
el corazón aún hay gemidos,
Pero
la vocecilla, impotente, ha callado.
El
ambiente se ha llenado de luz que no había,
Cada
mueble, la casa, el jardín se han transformado,
Su
presencia, su voz, su sonrisa parecía,
Que
latir con rudeza el corazón hacía,
Que
un nuevo ser amado, todo lo ha cambiado.
Ω

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