Había un silencio tan grande en su mirada,
Que me hablaba de un secreto en su alma,
Cediendo por un instante lo escondido,
Huyó por sus ojos una breve luz,
Que me dijo cuánto me amaba.
Toda la tristeza que en mi vida guardaba,
Hizo latir por un momento fuerte el corazón,
La ilusión de tener su mejilla en mi pecho,
Que la mía tocara su cabello,
Sin moverse estuvo allí, inmóvil callaba.
Cuántas veces arrepentido he llorado,
Ella me esperaba, por qué yo nunca fui,
Ahora recuerdo aquellos ojos amados,
Aquella sonrisa
tierna, furtiva también,
No sé por qué de pronto, con dolor, todo eso he
recordado.
Ω

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