“Dónde estás, dónde ojos castaños,
No lo puedo imaginar,
Han pasado tantos años,
Que te fuiste, tan callada del lugar”.
“Nuevo amor tendrás ahora,
Muy feliz quizás serás,
Una madre, una señora,
Sin pensar que volverás”.
Todas las tardes, así un hombre murmuraba,
Solitario en un banco de su jardín,
Más sólo él, ya anciano lo ignoraba;
No sentía ya tampoco, el aroma del jazmín.
Pasó el tiempo y nunca le dijeron,
Que la joven que él amó,
Al poco tiempo que por salud, del pueblo partieron,
De su oculta enfermedad, ella murió.

No hay comentarios:
Publicar un comentario