martes, 5 de marzo de 2019

En un artista él ahora convertido




Allá a las ramas de un floripondio florido,
Ha llegado veloz un gorrión de aquellos trinadores,
En un artista él ahora convertido,
Ha empezado su gran canto sin temores.

Lo observo entre el cortinaje de mi ventana,
Desde allí lo escucho claramente,
Ha comenzado su recital de la mañana,
Reconozco que su canto es bello realmente.


A su lado como campanas blancas se mueven aquellas flores,
Nada falta en su actuación tan natural,
¡Qué bello trina sin temores!
¡Pareciera que en su canto hubiera algo de sentimental!

Por unos minutos sólo para mí ha cantado,
En un marco de flores blancas y verdes hojas,
De pronto como vino veloz se ha marchado,
Llevándose así de mi alma algunas congojas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario