Un
brillante picaflor me ha visitado,
Bien
temprano, flotando frente a mi ventana,
Entre las nieblas de la fiebre me he preguntado,
Por qué aquella conducta casi humana.
Lo veo suspendido como si se informara,
Cómo voy con aquella enfermedad que me tortura,
Preferiría que veloz él se marchara,
Que está allí por mí es una loca conjetura.
Poco a poco por las medicinas la fiebre se está yendo,
Que soñaba que en gran jaula estaba cuento,
Que un preocupado picaflor me estaba viendo,
Que una lágrima había en él de sufrimiento.
Era la fiebre me dicen, qué tal desvarío,
Otra vez solo, estoy mirando mi ventana,
Y allí está el en su brillante atavío,
Sube, baja, gira y veloz se pierde en la tarde lejana.
Ω



