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miércoles, 21 de agosto de 2019

"Otra vez solo, estoy mirando mi ventana”



Un brillante picaflor me ha visitado,
Bien temprano, flotando frente a mi ventana,
Entre las nieblas de la fiebre me he preguntado,
Por qué aquella conducta casi humana.

Lo veo suspendido como si se informara,
Cómo voy con aquella enfermedad que me tortura,
Preferiría que veloz él se marchara,
Que está allí por mí es una loca conjetura.

Poco a poco por las medicinas la fiebre se está yendo,
Que soñaba que en gran jaula estaba cuento,
Que un preocupado picaflor me estaba viendo,
Que una lágrima había en él de sufrimiento.

Era la fiebre me dicen, qué tal desvarío,
Otra vez solo, estoy mirando mi ventana,
Y allí está el en su brillante atavío,
Sube, baja, gira y veloz se pierde en la tarde lejana.







“A un sueño que durará algunos meses”

Ya se va alejando, callado el sol hacia el norte,
Dejando árboles sin hojas, jardines sin flores,
Serán los vientos fríos, que a los lejos, las hojas muertas transporte,
Se repetirán como siempre, los otoños anteriores.

Transcurre en nuestras vidas, y a veces no lo notamos,
Pendientes sólo de cómo sobrevivir,
Nada es importante, diferente, tantas veces pensamos,
Olvidando que a nuestras vidas, algo bueno podemos añadir.

Camina un anciano sobre las hojas secas, haciéndolas crujir,
Quien sabe, qué pensará al ver árboles sin hojas,
Nada está siempre quieto, pues tiene  que partir,
Mientras, sigue caminando, sobre aquella alfombra pelirroja.

Así la naturaleza, a sus criaturas va invitando,
A un sueño que durará algunos meses,
Mientras, lento también el invierno va llegando,
Prudente será que al calor del hogar, pronto volvieses.






viernes, 22 de marzo de 2019

Una tarde de aquellas en que uno se enamora




Por qué será que las tardes se hacen sensuales,
Cuando de los jardines emanan vapores de flores,
Cuando las claras voces de muchachas son señales,
Cuando los andares ondulantes se hacen encantadores.

Las brisas de las tardes, invisibles van mezclando,
Los perfumes de los senos, de las corolas,
A sus pasos en las calles y callejas van dejando,
Mezclas de risas y fragancias que se mueven como olas.

No todas las tardes son afortunadas como la de ahora,
Las hay con más silencio que en un cementerio pueblerino,
Una tarde de aquellas en que uno se enamora,
En que se quisiera que no tuviera término el camino.

Sólo algunas primeras horas de las tardes suelen ser bellas,
Cuando armonizan varios elementos casualmente,
Las flores de los jardines, los cuerpos, rostros de las doncellas,
Cuando todo eso parece un deseo finalmente.

 


miércoles, 20 de marzo de 2019

Ya no hay sombras para cobijar a los amantes




Inexorable, como siempre el otoño llega,
Más nunca pasa desapercibido,
Luego de larga estación veraniega,
Siempre en un pintor de colores convertido.

Ya no hay frutos en los árboles, ni flores en las plantas,
Aquellas hojas luminosas se ven hoy envejecidas,
Calladas están en las aves sus gargantas,
Empiezan a caer aquellas hojas al suelo como heridas.

Dónde está el verdor de aquellos ramajes ondulantes,
En parques, avenidas en el campo, todo era del color la savia lo ponía,
Ya no hay sombras para cobijar a los amantes,
Ni hombre ni ave pensaron que no siempre duraría.

Así alfombrado los suelos van quedando,
Hojas muertas que al paso de alguien van crujiendo,
Así para todos, el tiempo lento va pasando,
Así como se fueron las aves, todos alguna vez estaremos partiendo.





lunes, 11 de marzo de 2019

Que a nosotros, el mundo, anónimo transcurre







La tarde se llena con recuerdo a menta,
Cuando el viejo eucalipto solitario florece,
Hasta la brisa fresca, se hace lenta,
Mientras en el horizonte, la tarde se enrojece.

Parece que el enorme árbol pretendiera,
Por sus pequeñas flores mostrar delicadeza,
Así también que alguien entendiera,
Que él es también capaz, de gentileza.

Así del campo cuando el sol ya no está, regreso a casa pensando,
Que a nosotros, el mundo, anónimo transcurre,
Ya su aroma a menta no lo siento, más de lejos lo quedo mirando,
Que sólo el esclavo en sus cadenas, por no romperlas, se aburre.


viernes, 8 de marzo de 2019

Léanlo en pantalla completa.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Pero callando los dos por un momento






Ya pasadas las lluvias de verano tan intensas,
Salí a mi huerto a ver sus efectos,
En el alto palto de ramas y hojas ahora tan densas,
Dos aves en dúo, llenaban la mañana con sus cantos perfectos.

Claro el canto de la paloma se filtra entre las hojas,
En armonía los trinos del gorrión se dejan oír,
Las preocupaciones por un momento desalojas,
Cerrando los ojos dejas a tu espíritu invadir.

Por unos minutos cantan juntos sin preocupación,
Pareciera que con cuidado hubieran entrenado,
Porque es perfecta su interpretación,
Yo sin moverme permanezco muy callado.

No quería que tal concierto pronto acabara,
Pero callando los dos por un momento,
No quería que la mañana sin el dúo se quedara,
Más me quedé solo con un grato sentimiento.


martes, 5 de marzo de 2019

En un artista él ahora convertido




Allá a las ramas de un floripondio florido,
Ha llegado veloz un gorrión de aquellos trinadores,
En un artista él ahora convertido,
Ha empezado su gran canto sin temores.

Lo observo entre el cortinaje de mi ventana,
Desde allí lo escucho claramente,
Ha comenzado su recital de la mañana,
Reconozco que su canto es bello realmente.


A su lado como campanas blancas se mueven aquellas flores,
Nada falta en su actuación tan natural,
¡Qué bello trina sin temores!
¡Pareciera que en su canto hubiera algo de sentimental!

Por unos minutos sólo para mí ha cantado,
En un marco de flores blancas y verdes hojas,
De pronto como vino veloz se ha marchado,
Llevándose así de mi alma algunas congojas.