Inexorable, como siempre el otoño
llega,
Más nunca pasa desapercibido,
Luego de larga estación
veraniega,
Siempre en un pintor de colores
convertido.
Ya no hay frutos en los árboles,
ni flores en las plantas,
Aquellas hojas luminosas se ven
hoy envejecidas,
Calladas están en las aves sus
gargantas,
Empiezan a caer aquellas hojas al
suelo como heridas.
Dónde está el verdor de aquellos
ramajes ondulantes,
En parques, avenidas en el campo,
todo era del color la savia lo ponía,
Ya no hay sombras para cobijar a
los amantes,
Ni hombre ni ave pensaron que no
siempre duraría.
Así alfombrado los suelos van
quedando,
Hojas muertas que al paso de
alguien van crujiendo,
Así para todos, el tiempo lento va
pasando,
Así como se fueron las aves,
todos alguna vez estaremos partiendo.
Ω

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