La tarde se llena con recuerdo a menta,
Cuando el viejo eucalipto solitario florece,
Hasta la brisa fresca, se hace lenta,
Mientras en el horizonte, la tarde se enrojece.
Parece que el enorme árbol pretendiera,
Por sus pequeñas flores mostrar delicadeza,
Así también que alguien entendiera,
Que él es también capaz, de gentileza.
Así del campo cuando el sol ya no está, regreso a casa
pensando,
Que a nosotros, el mundo, anónimo transcurre,
Ya su aroma a menta no lo siento, más de lejos lo
quedo mirando,
Que sólo el esclavo en sus cadenas, por no romperlas,
se aburre.
Ω

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