Por qué será que las tardes se
hacen sensuales,
Cuando de los jardines emanan
vapores de flores,
Cuando las claras voces de
muchachas son señales,
Cuando los andares ondulantes se
hacen encantadores.
Las brisas de las tardes,
invisibles van mezclando,
Los perfumes de los senos, de las
corolas,
A sus pasos en las calles y
callejas van dejando,
Mezclas de risas y fragancias que
se mueven como olas.
No todas las tardes son
afortunadas como la de ahora,
Las hay con más silencio que en
un cementerio pueblerino,
Una tarde de aquellas en que uno
se enamora,
En que se quisiera que no tuviera
término el camino.
Sólo algunas primeras horas de
las tardes suelen ser bellas,
Cuando armonizan varios elementos
casualmente,
Las flores de los jardines, los
cuerpos, rostros de las doncellas,
Cuando todo eso parece un deseo
finalmente.
Ω

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