Contempla la intensa lluvia el campesino,
Hace días que no deja de llover,
Inundado están los campos, el camino,
Demasiada agua, la cosecha hará perder.
Nada puede hacer el hombre ante la impredecible naturaleza,
Sólo esperar que ésta se sosiegue,
Pero ya en su rostro se forma la tristeza,
Más no hará que su alma se doblegue.
Lento camina a la cocina por un té caliente,
Un trozo de pan de ayer guardado,
De aquel jarro sorbe el líquido lentamente,
Y sonríe ahora, otras veces así ha estado.
Ω
