Ya quisiera como tú en libertad volar,
Le decía un anciano a una paloma,
Que en su jardín frente a él se había posado,
Volar hasta lo más alto y de allí mirar,
El río, el bosque, el camino, la loma,
¡Ah! ¡Cómo volver a ver eso me hubiera gustado!
Así le hablaba desde su silla de ruedas al ave,
Mientras ella parecíale escuchar,
Iba y venía mirándolo a lo largo de la pared,
Mientras movía el blanco cabello una brisa suave,
Cerraba los ojos cansados
de soñar,
Bajando el ave, con agua de un charco, calmaba su sed.
El anciano seguía con los ojos cerrados,
Avanzaba la mañana aumentando el calor,
Sonreía mientras algo recordaba,
Ya no pisaría el polvo de los senderos caminados,
Sintió mientras ensoñaba de alas un rumor,
Abrió los ojos, la negra paloma ya no estaba.
Ω