Ella llenó mi alma de
tristeza,
Cuando por el mundo
iba vacía,
Cuando sólo sueños
tenía en la cabeza,
Cuando mi alma serena nada sentía.
Su sonrisa de bella
niña me atraía,
Más por hermosa, era
muy cotizada,
Por conocerla mi vida
feliz parecía,
Movía el corazón con
una sola mirada.
Pero no era el único
que la observaba,
Ella sabía que estaba
entre las bellas,
Más interesada en
otros, la muchacha estaba,
Era la más buscada
entre las doncellas.
En mi historia está,
no fue para mí,
La vida me llevó del
lugar, me hizo distante,
Después de largos
años volví,
Aun palpitaba en mí,
el corazón de amante.
“Vive sola”, me dijo
un amigo:
“Ya no es la
chiquilla que conociste,
Vivió su vida de
amigo en amigo,
Ya no es la que en un
comienzo conociste”.
En aquel mi pueblo,
no me quedaría,
Pensaba, en las
flores que en el jarrón se marchitan,
Que no verla, mejor
sería,
Que lejos de allí,
unos niños me necesitan.
Ω

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