Desde mi ventana cerrada por invierno,
Mi gran árbol en medio del patio, miraba,
De secas y peladas ramas, ya no el brote tierno,
Cuando con muchas cosas en la mente estaba.
Al árbol dormido le murmuré mi envidia,
Porque luego de largo sueño despertaría,
Más conmigo la vida se comportaría con perfidia,
Porque en eterno sueño me hundiría.
Tal vez él esté soñando ahora,
No sé en qué cosas pero sueños serían,
Que primavera le traerá nueva aurora,
Que sus ramas otra vez verdes estarían.
No sé si los árboles piensan también,
O yo simplemente estoy loco,
A este desvarío mejor le digo “ya está bien”,
Y a la cruda realidad me enfoco.
Ω

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