Pasó frente a mí mostrando su belleza,
Sin apuro por el gran parque caminaba,
Serenidad en su andar, en su cabello,
No pude dejar de mirarla ya de lejos,
Quién no quisiera esa frescura pensaba.
La mujer siempre será un gran misterio,
Atraen a los hombres como poderoso imán a los clavos,
Causante involuntaria de dicha o gran dolor,
Hay mirares de ellas que hacen temblar,
Quedando como almas sin cadenas, esclavos.
Me quedé en eso meditando,
Pude verla retornar, se acerca me decía,
Casi contoneando, su
andar era ya coqueto,
Lo femenino les sale ante un desconocido hombre,
Había una sonrisa escondida, mientras, mi pecho latía.

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