Tal
vez por haberte llorado tanto,
En
mis ojos lágrimas no quedan,
Te
recuerdo ahora ya sin llanto,
Ya
como antes, penas ya no ruedan.
Qué
ajeno al mundo yo vivía,
Qué
pasó con aquella emoción que yo te tuve,
Sólo
tú en el mundo existía,
Feliz
vivía en dulce nube.
Qué
pasó con ese amor de intenso fuego,
Tus
hermosas risas eran el paraíso,
A
todo, a todo vivía ciego,
A
tus pies tenías mi espíritu sumiso.
Camino
sólo en las noches del tiempo ahora,
Te
recuerdo, pero ya no puedo llorar,
Sólo
pienso que en amar fuiste traidora,
Y
por ello, mi alma no te ha vuelto a desear.

No hay comentarios:
Publicar un comentario