“Allá en el campo corría”
De Thomas Albert
Allá en el campo corría,
un jumento sin control,
en sus rebuznos decía:
¡oh qué hermoso día de sol!
Ya cansado se detiene,
y mirando alrededor,
mira al amo que ya viene,
no parece mal de humor.
Ha pasado ya un buen rato,
al trabajado ha de volver,
ha gozado el arrebato,
siempre libre él quiere ser.
Ω
“Una campesina…”
De Thomas Albert
Una campesina, cuando era niño,
mi madre visitaba;
qué alta, qué morena, qué dulce
en el trato era,
cuando labraba la dura tierra,
ella cantaba,
volver por un momento a ese
tiempo yo quisiera.
Me enseñaba lo dulce que era el
tallo del maíz,
cómo escondidos en los
matorrales, los cherches anidaban,
cómo el negro perro estaba
siempre feliz;
qué serenos mis días en el campo pasaban.
Más quién el incansable tiempo
detiene,
quién evita de la flor la
marchitez,
quién evita que el corazón penas
almacene,
quién evita las largas arrugas en
la tez.
Debemos como las abejas guardar
la dulce miel,
para los últimos días que a todos
llegan,
recordar lo bello del pasado
aquel,
y así esos recuerdos los
espíritus sosiegan.
Ω
El Pisco de mi Tierra
De Thomas Albert
Con el Pisco de mi tierra,
tristes tardes se pasar,
los recuerdos que aun duelen,
sabe él cómo calmar.
Poco a poco va llegando,
al cerebro a la memoria,
y así ya van pasando,
desamores a la historia.
Con el Pisco de mi tierra,
nuevos mundos puedo ver,
en la vida quién no yerra,
en las cosas del querer.
Ω