En un rincón
humilde, penumbroso
En un rincón
humilde, penumbroso
De un jardín con hojarasca, abandonado,
Dos clases de flores, como en cuadro misterioso,
Inmóvil observando he quedado.
No hay en ellas nada de arrogancia,
No parecen tener presunción alguna,
Más llenan de color los ojos, el olfato de fragancia,
Sabrán ellas que de alguna forma eso es fortuna.
Sólo deteniendo la loca carrera en la vida,
Se pueden hallar tesoros realmente,
Hallar belleza, hallar la paz perdida,
Ocultos en la sabiduría finalmente.
Comprar por vieja una casa abandonada,
Es volver en el tiempo a la infancia,
Preguntarse si fue mejor para el alma la vida pasada,
Sencilla como esas flores, pero con elegancia.
Ω


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