Rosadas adelfas,
cucardas granates
Rosadas adelfas,
cucardas granates, en un jardín nacían,
Entre trinos de
gorriones y murmullos de palomas,
Lejanos recuerdos en
mi espíritu renacían,
Saliendo ya del
pueblo, mis ojos recorrían las lejanas lomas.
Llevávame del pueblo
recuerdo triste,
De un último amor que
estremeció mi alma,
Cuántas veces
lamentaste que la conociste,
Aquél amor destruyo
toda tu calma.
Impregnada a aquellas
flores quedó su risa,
El encanto de
doncella a sus colores,
Más queriendo vivir a
prisa,
No cuidaba a quién
daba sus amores.
No hay nada que el
tiempo no maltrata,
Qué cosa se puede
decir que siempre dura,
A la más bella su
hermosura le arrebata,
Creer en lo eterno es
sólo locura.
Poco a poco el
recuerdo se va desvaneciendo,
Ya son otras esas
adelfas y cucardas,
La calma y serenidad
al alma va volviendo,
Y se van yendo los
sentimientos que aun guardas.
Ω

